Alejandro's profilebUsCaNdO lA fRaSe PeRfEc...PhotosBlogListsMore Tools Help

bUsCaNdO lA fRaSe PeRfEcTa

también estamos en buscandolafraseperfecta.blogspot.com
11/2/2009

RELATO CORTO ENTRECORTADO DE LO QUE NUNCA PASÓ (II)

No soy el mejor amigo del mundo. No soy de esos que se dedican a llamar al personal con cierta frecuencia para saber cómo están y qué cosas han pasado. Por ese mismo motivo no sabía que Juanfran, Pazos, Peña, Pabloy Arturo también estaban ese año en las fiestas de Palencia. Me giré al escuchar mi nombre y nos dimos un abrazo.

Pues nos hemos venido porque Pazos tiene aqui un compañero que nos ha hecho sitio en su casa. ¿Te lo puedes creer? Dormimos como en Pavones, tirados en el suelo, ¡en colchones!- decía un Pazos que estaba exultante - ¡Menuda coincidencia! ¡No doy crédito! Entre todas las ciudades de España, ¿qué digo de España? del Mundo, y de entre todos los sitios de esta ciudad, resulta que hemos coincidido en el mismo bar a la misma hora. ¡Tenemos que brindar para celebrarlo! Continuó diciendo. Pablo y Peña estaban más bien absortos y no entendían cómo no les había dicho nada, aún así se alegraron mucho del encuentro fortuito. Mientras tanto, Arturo afianzaba posiciones en la barra y empezó a pedir una ronda y a repartir las tapas que iban saliendo de la freidora.Nada que ver con el Antonio, pero ya se sabe, que como en casa en ninguna parte. Sin embargo, después de aquel desencuentro que innauguró mi escapada castellanoleonesa, paliar el hambre era un objetivo cada vez más prioritario.

Viéronme apurado con el maletón, asi que después de 1, 2, 3... 4, ¿5? rondas, decidieron apadrinarme y me invitaron a alojarme con ellos. Una llamada de 15 segundos de Pazos a Juan fue suficiente para conseguirme un lugar en el que dejar mis huesos tirados cuando fuese menester. Con esa nueva perspectiva, y el buche lleno, pateamos las calles a tientas, esquivando ruidosas y alegres charangas, los charcos putrefactos y la muchedumbre de las calles. Desde luego, no era tarea facil. Y mucho menos si a cada tres pasos aprovechábamos un cruce de rumbos con algunas cachondas a las que vacilar un poco para hacer una pausa indefinida. Hay quien lo llama meter ficha o tirar la caña. Pero el caso es que en una de esas, funcionó.

Conociendo a Jose en Atocha.

Atocha. Viernes 30 de octubre de 2009. Eran casi las 18h. Yo acababa de comprar mi billete de tren para Toledo y necesitaba beber algo caliente, y por eso fui al chiringuito rotondero que hay frente a las puertas de los cercanías y de la oficina de ventas de renfe. Al acercarme me fijé en los precios de los bocadillos y pensé lo mismo de siempre ¿cómo es posible que algo tan malo sea tan caro? El capitalismo dice que a mayor competencia menor precio, y allí había varios sitios que vendían bocatas y todos carísimos. Y ademas.... mierda!.

Cuando tenía mezclado el azucar con el agua y la bolsa de té, a traición, una voz masculina apagada me escupe antes de que me de cuenta una propuesta para ser invitado a un bocadillo y a continuación su currículum de hambre diaria. Mi política de mendicidad es sencilla. Si mi economía es suficiente, subvencionaré productos alimentarios, pero no subvenciones a fondo perdido porque al final dependerán de la buena voluntad para no caer en la corrupción de desviarse a otro capítulo de gastos. Siendo coherente, como se cumplían las dos premisas, nos sorprendimos mutuamente al decir: ¡claro! ¿de qué lo quieres? Se sorprendió por no esperarse la respuesta, me sorprendí porque es la primera vez que se cumplían los requisitos y porque lo hice sin vacilar.

-Jamón y queso.
-¿Y para beber?
-Fanta de naranaja. Y ponle sólo dos hielos, le decía con picardía a la vendedora.

Le costó quitar el plastiquete al bocadillo. No atinaba en los límites. El hambre es lo que tiene. Mientras masticaba el primer y el segundo bocado (con su boca con un solo diente abajo y algunos más arriba) me decía que las vendedoras no le invitaban a platos de panchitos. Tras un recital de tratos poco dignos, según su versión, empezamos a entrar en materia.

- 40 años. De los 19 a los 36 en la cárcel por líos de drogas. "Me han robado la jvuentud decía"
- Vive bajo un famoso puente desde hacía 3 años
- VIH + por compartir jeringuilla en prisión.
- Analfabeto
- Deterioro del matrimonio (historia con algunas contradicciones)
- Conoce en Toledo a un tal Perico, y pretendía que yo le conociera también (un colega suyo de trapicheos y otras cosas)
- Y mucha más mierda.

Jose (que no José) se dejó hacer la foto "porque eres tú", la vida le ha pasado por delante y no ha sabido subirse a ella. Vive en la marginalidad y en la miseria. No me conformé con invitarle a un bocata y una naranjada, quise conocer cómo alguien puede llegar a estar en ese punto "sin retorno" (¿?) y que personal y políticamente espero que deje de existir.

Me pareció anecdótico que, tras pegar el primer bocado, me ofreciese bocadillo. Pese al hambre que tenía, tuvo ese momento de generosidad. Hubiese sido cojonudo si me hubiese ofrecido bocadillo antes de empezarlo, mucho más educado, pero quiero ver a los educados con una sola comida al día, si llega, en una situación como esa.

Al conocerle algo me movió a contar esta historia que, como ya he dicho, incluso me sorprendió a mi mismo cuando nos pasaba. Pese a todo el morbo de los datos que yo haya podido contar, hay una persona de que tal vez haya aprendido algo. En cualquier caso siempre nos queda aquello de condenar el delito y apiadarnos del delincuente, que aplicado quedaría algo así como "condenar la miseria y la precariedad humana y apiadarnos de los parias de la Tierra".

Lo peor de todo es que al terminar esta entrada del blog me siento como si esto fuera callejeros y Jose una marioneta más. Tengo la sensación de no conseguir transmitir aquel momento como lo sentí. Resulta que es una buena persona en un contexto que no le ha permitido desarrollarse más. Espero que si coincidís con él en Atocha os acerquéis, le saludéis de mi parte y, como decía Sabina en la canción para la Magdalena, y le invitéis a un bocadillo y a una naranjada que yo los pago.



A eso de las 18.30 nos despedimos. Justo se había terminado el bocadillo y la naranjada. Nos deseamos lo mejor y nos dejamos atrás.

Valencia 2.0 en fotos


Advertencia de lo que puede pasarte si intentas ligarte a la hija del de la tienda e fotografía
(no entiendo el sangrado en la parte distal de la uretra cuando el corte es a nivel medio)



Papelera con Gastroenteritis Aguda

to take away

Era un colmado de los de antes. Una tienda de alimentación de barrio. De proximidad. La diferencia es que ésta quedó algo anacrónica en el contexto de la globalización. No era demasiado barata. Ni mucho menos era un lugar atractivo donde comprar. Pero, como dije, era de proximidad.

Entre todo lo que tenía, Juan se dió cuenta de lo grandioso de aquel cartel.



Imagino que ese paréntesis se vio forzado a añadirlo después de que las noches de viernes, sábado y vísperas, hordas de jóvenes se comiesen los hielos en aquel diminuto establecimiento. Era inevitable especificar que se lo tenían que llevar para consumirlos en otras partes.

10/27/2009

RELATO CORTO ENTRECORTADO DE LO QUE NUNCA PASÓ (I)

Veo que mi fama me precede- murmuré al ver cómo me pegaba tu puerta en las narices. Ni tú querías escucharme ni yo tenía credibilidad para intentar convencerte de nada. Calibré entre mis dos opciones de invocación mental inmediata: A) montar un espectáculo para el que la vecindad tendría asientos exclusivos, aporreando la puerta primero de forma agresiva para terminar suplicando una nueva oportunidad de explicarme B) hacer caso a mi dignidad, cargar los trastos y dar media vuelta.

El panorama no era demasiado alentador. Para utilizar el billete de vuelta tendría que esperar cinco días, y en plenas fiestas de Palencia y sin plazas de hotel, hostal, pensión, albergue o puente de autopista en toda la ciudad donde poder refugiarme. Enseguida pensé que aquella inestable maleta roja con diminutas rueditas no era el mejor recipiente para mi equipaje. O al menos así opinaban los adoquines y los charcos de orina de beodo de la calle. Para colmo, y tras cuatro días seguidos de Sol a su máxima potencia, se puso a granizar sin previo aviso. ¡Adiós a la cosecha de este año y a mi suerte!- pensé.

Cargué como un poseso con la maleta sobre mi cabeza. Al menos sirvió como paraguas y para ahorrarme más de un chichón. En la tele, por la tarde, salieron los vecinos enseñando aquellas pelotas de golf de hielo. Me dirigí instintivamente hacia el primer bar que vi: suelo pegajoso, servilletas-satinadas-de-tirar-antes-de-usar-porque-ya-están-roñosas-y-que-tienen-una-cenefa-roja-y-otra-azul , televisión a todo volumen, una charanga junto al pasillo del baño, olor a fritura, perdón, fritanga... Como si fueran nomos de las setas, de los parasoles rojos patrocinados por aquella multinacional salieron corriendo hacia el interior del bar quienes disfrutaban tranquilamente de aquella jornada con una cervecita. El bar abarrotado y yo con mi maleta, que, por si no lo había dicho, era más grande de lo necesario. Ya sabes, nunca se sabe lo que se va a necesitar, así que mejor llevar un par de mudas por si el tiempo cambia radicalmente. Fuera como fuese, no me podía mover ni hacia delante ni hacia el baño sin mutilar piernas.

Entre el jolgorio, el bombo y los estridentes vientos metálicos de la charanga se oye una voz inconfundible: ¡Aparicio! ¡Qué alegría verte! ¡A mis brazos!

 
Photo 1 of 19