Alejandro's profilebUsCaNdO lA fRaSe PeRfEc...PhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
10/27/2009 RELATO CORTO ENTRECORTADO DE LO QUE NUNCA PASÓ (I) Veo que mi fama me precede- murmuré al ver cómo me pegaba tu puerta en las narices. Ni tú querías escucharme ni yo tenía credibilidad para intentar convencerte de nada. Calibré entre mis dos opciones de invocación mental inmediata: A) montar un espectáculo para el que la vecindad tendría asientos exclusivos, aporreando la puerta primero de forma agresiva para terminar suplicando una nueva oportunidad de explicarme B) hacer caso a mi dignidad, cargar los trastos y dar media vuelta. El panorama no era demasiado alentador. Para utilizar el billete de vuelta tendría que esperar cinco días, y en plenas fiestas de Palencia y sin plazas de hotel, hostal, pensión, albergue o puente de autopista en toda la ciudad donde poder refugiarme. Enseguida pensé que aquella inestable maleta roja con diminutas rueditas no era el mejor recipiente para mi equipaje. O al menos así opinaban los adoquines y los charcos de orina de beodo de la calle. Para colmo, y tras cuatro días seguidos de Sol a su máxima potencia, se puso a granizar sin previo aviso. ¡Adiós a la cosecha de este año y a mi suerte!- pensé. Cargué como un poseso con la maleta sobre mi cabeza. Al menos sirvió como paraguas y para ahorrarme más de un chichón. En la tele, por la tarde, salieron los vecinos enseñando aquellas pelotas de golf de hielo. Me dirigí instintivamente hacia el primer bar que vi: suelo pegajoso, servilletas-satinadas-de-tirar-antes-de-usar-porque-ya-están-roñosas-y-que-tienen-una-cenefa-roja-y-otra-azul , televisión a todo volumen, una charanga junto al pasillo del baño, olor a fritura, perdón, fritanga... Como si fueran nomos de las setas, de los parasoles rojos patrocinados por aquella multinacional salieron corriendo hacia el interior del bar quienes disfrutaban tranquilamente de aquella jornada con una cervecita. El bar abarrotado y yo con mi maleta, que, por si no lo había dicho, era más grande de lo necesario. Ya sabes, nunca se sabe lo que se va a necesitar, así que mejor llevar un par de mudas por si el tiempo cambia radicalmente. Fuera como fuese, no me podía mover ni hacia delante ni hacia el baño sin mutilar piernas. Entre el jolgorio, el bombo y los estridentes vientos metálicos de la charanga se oye una voz inconfundible: ¡Aparicio! ¡Qué alegría verte! ¡A mis brazos! TrackbacksThe trackback URL for this entry is: http://buscandolafraseperfecta.spaces.live.com/blog/cns!75A0ADA0E028C69!3536.trak Weblogs that reference this entry
|
|
|